El primer álbum en solitario de María Arnal ─después del éxito con ‘45 cerebros y 1 corazón [1]’ (2017) y ‘Clamor’ (2020), grabados junto a Marcel Bagés─, le ha llevado tres años de experiencias colaborativas con Marcos Marau, la banda sonora de Polvo Serán, instalaciones como Maria Choir y un proceso de investigación desarrollado junto al Barcelona Supercomputing Center y el Intelligent Instruments Lab de Reikiavik.
Porque aquí la inteligencia artificial no aparece como gesto futurista, sino como herramienta rigurosa para explorar la voz humana —el instrumento más antiguo que existe y el único que es también cuerpo—. “Se trata de investigar cómo esa voz física, con respiración y error, puede convivir con otras voces digitales que la acompañan sin sustituirla. Tecnología aplicada desde un marco ético y artesanal, donde innovación y emoción se sostienen mutuamente”, explica la compositora y cantante (Badalona, 1987).
‘AMA’ (Atlantic Records, 2026) se publicó el pasado 20 de febrero en las plataformas digitales ─habrá que esperar unas semanas más hasta que se concrete en soporte físico─, incluye trece canciones con “una arquitectura sonora y vital que desplaza el foco hacia las violencias —históricas y cotidianas— que han moldeado la experiencia de las mujeres”, descubre María Arnal. “El disco recorre castigos físicos, simbólicos y emocionales ligados al control del cuerpo y del deseo, señalando tanto las estructuras patriarcales como las formas más sutiles de misoginia. Cada repetición insiste en aquello que se intentó silenciar; cada capa vocal devuelve conciencia”.
La palabra elegida no es solo el título de su primer álbum en solitario, ‘AMA’ es “afirmación, autoría y decisión”, concluye. “AMA es una palabra polisémica. Es imperativo —amar—, es afirmación —ama como dueña de su voz y de su visión artística— y es también origen: la “A”, la vocal más abierta; la “M”, la primera consonante que aprendemos a articular al mamar del pecho de nuestras madres”.
La polifonía tradicional convive con coros sintéticos; la electrónica avanzada sostiene una ambición pop clara y la innovación se pone al servicio de la emoción. La voz —multiplicada, expandida, y llevada a sus límites— no se diluye: se afirma. La voz física, entrenada y luminosa, pero deliberadamente humana e imperfecta, canta “a la antigua” mientras dialoga con sus réplicas digitales.
El trabajo de María Arnal se cierra con ‘Meua’, una canción tradicional valenciana ─un repertorio al que ha recurrido desde sus comienzos, ya en el primer álbum grabaron ‘Jo no canto per la veu’ y el Ball del Vetlatori’, que aprendieron de mano del cantaor de Xàtiva Pep Gimeno ‘Botifarra’─ y que interpreta como si se tratase de una nana, en la letra aparece la palabra “ama”, y la pone en conexión con la tradición de la que se ha nutrido su voz y su “forma de cantar a la antigua” como ella misma reconoce.
El espectáculo ‘AMA’, que se estrenó en el festival Sónar 2025, y tuvo un estreno internacional en La Biennale de Venecia, llega al Auditorio Roig Arena este jueves, 2 de abril.
María Arnal. Jueves, 4 de abril de 2026. 21.00 h. Auditorio Roig Arena (Carrer del Bomber Ramon Duart, 12, 46013 València)
