El cuarto álbum del dúo, integrado por Verónica Kicková (voz, violín) y su hijo Ján Kicka (guitarras, bajo, bouzouki irlandés, sintetizador, voz, arreglos), explora de forma íntima y profunda, a lo largo de quince canciones, una historia de nuevos comienzos, libertad y realización de sueños. El disco confronta estos elementos con la dura realidad, el aislamiento y las dificultades de la vida rural cotidiana, hallando su inspiración en la vida en la naturaleza bajo la cordillera de Vtáčnik. “He vivido en este lugar remoto durante más de treinta años. Aquí reinan el silencio y la oscuridad auténticos; hay fuego en la estufa y agua del manantial. El cielo nocturno rebosa de estrellas. Se despliegan historias de bosques profundos y mundos perdidos; algunas de ellas suceden justo ahora”, explica Verónica. “Ahí es donde termina el idilio. Los hijos se han marchado y el amor no movió montañas. Y, sin embargo, entre el crepitar del fuego y las viejas vigas, se deja oír la voz serena de los sueños cumplidos. Vivo en deuda con ellos. Los Juglares de las Estrellas deambulan por la cresta que se alza sobre mi casa. Así que, tras todos estos años, intento interpretar también su música cruda; tal vez, en algún punto del camino, esta se encuentre con mis propias canciones”, comparte en las notas que acompañan al álbum este dúo eslovaco de post-folk.