En la segunda entrega de Júlia Kozáková [1] las piezas hablan de la alegría. “Esta música está empapada de ella. De alguna manera, se hizo presente de forma natural tanto en la selección del repertorio como en los pensamientos detrás de muchas de las canciones”, explica. La cantante sigue mostrando su pasión por la música gitana desde el título que ha elegido, una palabra rom que significa pueblo. Su disco de debut, ‘Manuša’ (2022), tenía una colección de canciones tradicionales romaníes de Eslovaquia y Europa Central, donde el eje temático se movía entorno a la igualdad de las personas. Este es un nuevo capítulo de su viaje por unas canciones fascinantes en lirismo y ritmo, hace una nueva lectura en la que entrelaza la tradición y la improvisación en un diálogo entre lo íntimo y lo colectivo, el pasado y el presente. “Amor, anhelo y una sutil melancolía”, explica. La artista Eslovaquia ha estudiado canto de jazz y flamenco en ciudades en Londres (Reino Unido), Sevilla (España) y Brno (Chequia), y últimamente es alumna del Máster de interpretación de Música Contemporánea en Berklee College. “Espero de verdad que este álbum traiga alegría a muchos de sus días: alegría simple, cotidiana, tranquila y salvaje. El tipo de alegría que los conmueve”, desea Kozáková.