Mah Damba (Bamako, 1965) es una de las voces más emblemáticas de Mali. Con 40 años de carrera, la artista entrega una colección de piezas que reflejan su profundo conocimiento de la historia, y sus experiencias de vida. En ellas rememora las epopeyas mandingas y bambaras, las historias de Sundiata Keïta y los guerreros de Segú, al tiempo que rescata proverbios y parábolas para lanzar una mirada al presente, apelando a la juventud a unirse y construir el futuro. Su interpretación, poderosa y a la vez aterciopelada, está profundamente arraigada en la tradición histórica de los djelis (griots). Descendiente de uno de los linajes de griots más destacados de la capital maliense, ha actuado con la misma entrega tanto en grandes escenarios como en ceremonias tradicionales. Su padre fue el recordado Djeli Baba Sissoko, jefe de los djelis de la región, quien dedicó décadas a difundir las epopeyas del Imperio Mandinga a través de la radio nacional acompañado del n’goni. Asimismo, su tía, Fanta Damba, es una de las cantantes más famosas del país. Establecida en Francia desde 1983 junto a su difunto esposo —el virtuoso del n’goni Mamaye Kouyaté—, Mah Damba se ha mantenido fiel a sus raíces, lo que le ha valido el reconocimiento como «griot en el exilio». A lo largo de su trayectoria ha desarrollado una discografía propia con siete álbumes y ha colaborado con figuras de la talla de Mory Kanté, Kasse Mady Diabaté, Damon Albarn y ─M─ (pseudónimo del compositor y productor franco-libanés Matthieu Chedid). En su propuesta actual, la extraordinaria voz de Mah Damba se arropa por una instrumentación singular: guitarra acústica, calabaza, guembri y el acordeón de Antoine Girard. Este último instrumento, aunque poco habitual en la música maliense, evoca directamente la figura de Ousmane Soumano, abuelo de Mah Damba e histórico intérprete del acordeón.