En casi todos los hogares del Kurdistán cuelgan de las paredes retratos silenciosos de personas que quedaron atrás. Sakîna Têyna nació en una familia kurda alevi, en la pequeña población de Varto, en Turquía. Comenzó a cantar en coros y grupos turcos en la adolescencia, y en sus años universitarios entró en contacto con las tradiciones musicales kurdas. Al igual que otros músicos kurdos, se vio obligada a ejercer su música en la clandestinidad y, poco después, a elegir entre el activismo político y el arte. Aunque en 1991 ya se unió como vocalista a una agrupación dedicada a promover la cultura kurda, no fue hasta 2006, con su llegada a Austria como refugiada, cuando recuperó la actividad musical a tiempo completo y publicó su álbum de debut, ‘Royê Mi’. Cada una de las canciones que ha grabado en este álbum evoca las
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